Imanes y radiculopatías ¿En qué nos ayudan? vamos a verlo...

Imanes y radiculopatías ¿En qué nos ayudan?

¿Has sufrido alguna vez de adormecimiento, hormigueo, sensación de entumecimiento, disminución de reflejos o de movilidad acompañado o no de dolor? Si es así, posiblemente sea debido a una radiculopatía.

Una radiculopatía es una lesión que afecta la raíz de un nervio espinal. 

Los nervios espinales forman parte del sistema nervioso periférico y salen en forma de ramificaciones a lo largo de la médula espinal en su recorrido por el interior de la columna. 

Estas ramificaciones nerviosas pueden tener una función motora o sensitiva y se dirigen  hacia todos los músculos y tejidos del cuerpo, con el objetivo de activar los movimiento y la sensibilidad de la zona inervada.

Suele afectar a partes específicas del cuerpo, siendo más frecuente la zona cervical y lumbar de la espalda, así como los brazos y piernas. 

Puede ocasionarnos como síntomas la pérdida de fuerza, de sensibilidad o de respuesta refleja y se puede acompañar o no de dolor radicular. 

Sus causas pueden ser múltiples: artrosis, una hernia discal, infiltración o tumor que esté presionando o irritando esa raíz nerviosa. A veces esa molestia aparece puntualmente, pero otras nos acompaña de forma crónica y sólo podemos atenuar los síntomas. 

Con los imanes apoyaremos el tratamiento médico y rehabilitación, ayudando a desinflamar esa raíz nerviosa. Para ello pondremos el par paravertebral/paravertebral, situando un imán negativo y otro positivo a cada lado de vértebra, derecha e izquierda  o arriba y abajo; pares Loja y Gisela respectivamente según los nombró el Dr. Goiz.

A mí personalmente, me gusta acompañar estos pares poniendo otro imán positivo en el riñón de la zona afectada para ayudar a desinflamar y drenar posibles infiltrados. 

Recuerda que el color que se indica en la imagen es el que se aplica hacia el cuerpo. Dejaremos los imanes puestos durante media hora y en caso agudo podemos repetir hasta tres veces al día, pero lo habitual es ponerlos un par de veces a la semana para mantener las molestias a raya.

El par cervical/sacro también puede ser de gran ayuda, ya que abarca la columna entera además de actuar sobre el sistema nervioso parasimpático, favoreciendo la relajación. Un buen momento de poner estos pares puede ser al irnos a dormir, con lo que también ayudaremos a conciliar el sueño con mayor facilidad. Para mi ya es una rutina antes de dormir y siempre viene bien poner algún par que ayude a relajarse o aliviar algún pequeño malestar. Y no te preocupes si te duermes con los imanes puestos, ya aparecerán por algún extremo de la cama o entre las sábanas...la única precaución que te recomiendo es utilizar imanes de ferrita para evitar un pellizco accidental. 


Si tu dolor afecta principalmente a una articulación, por ejemplo la rodilla, podemos ayudar poniendo un imán negativo y otro positivo a cada lado de la articulación y otro positivo en el riñón de la articulación afectada. También puede ser de gran ayuda poner un imán negativo en la rodilla y otro positivo en el nervio inguinal del mismo lado.

Si te das cuenta, al fin y al cabo se trata de equilibrar la zona donde está la molestia situando ambos polos, positivo y negativo, y al mismo tiempo ayudar a desinflamar o drenar la zona activando el funcionamiento del riñón. Puedes ir alternando los pares Loja y Gisela, observando con cual de ellos sientes más alivio y aplicar también el par cervical/sacro al acostarte. Espero que te ayuden estos consejos la próxima vez que sientas que el estrés, el sobreesfuerzo o los efectos de la artrosis empiezan a molestar. 


Un abrazo biomagnético.
Pilar González
Formadora de Biomagnetismo en Amaris Natural.

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